María

María, a través del misterio de la Anunciación y de la Visitación, representa el modelo de vida que nosotras deberíamos llevar. 

Primero acogió a Jesús en su existencia; seguidamente, compartió lo que había recibido. 

Cada vez que recibimos la Santa Comunión, Jesús, el Verbo, se hace carne en nuestra vida –don de Dios, al mismo tiempo bello, gracioso, singular. 

Esta fue la primera Eucaristía: María ofrece a su Hijo en ella, en quien él había puesto el primer altar. 

María, la única que podía afirmar con una confianza absoluta: «Esto es mi cuerpo», a partir de ese primer momento ofreció su propio cuerpo, su fuerza, todo su ser, para la formación del Cuerpo de Cristo.

Beata Teresa de Calcuta
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